Wednesday, July 05, 2006

ANIMAL DE COSTUMBRES

El ser humano es un animal de costumbres…es tan fácil caer en un patrón, en un esquemita de hábitos de costumbres que algunas buenas y otras no tanto son parte de nuestra vida.
Al momento de que se ven apareados ciertos estímulos vamos percibiendo e identificando los sentimientos que nos generan las actividades que llevamos a cabo día con día.
Recuerdo cuando escuchaba las canciones del amor de mi vida (Fernando Delgadillo), y las escuchaba con cierta nostalgia de lo no vivido, de lo no experimentado…no haber sentido un abandono, el término de una relación…
Pero oh, oh si hasta que lo conocí vi la vida con dolor… citando un poco al divo de Juárez, en fin…Conocí a un hombre que me hacía vibra con el sólo hecho de que estrechara mi mano, con un abrazo y me bastaba el sólo hecho de escucharlo, de leer un mensajillo que me enviará al cel, yo era muy feliz aunque por ese día no nos vieramos.
Bueno después de algo que no se dio como lo había visualizado, como pensé que podría marchar, y con su anuncio de partida al otro lado del mundo para sus estudios de postgrado, pues terminó mi ilusión, mi costumbre de sentir que alguien realmente quisiera estar conmigo, tomar y besar mi mano abrazarme si estábamos sentados juntos, compartir una peli o una cena y un tan deseado roce de labios.
Así pues el estímulo condicionado de escuchar la canciones de FD apareado con el sentimiento de abandono se volvió tristeza y dolor…sufrí por sentirme frustrada y abandonada…ah pero no fue el solo hecho de que se fuera por sus estudios, noooo!
Un par de semanas antes de partir se alejó totalmente de mi, ni señales de vida y yo con la ansiedad de saber algo de él, me comuniqué para que me informará el motivo de su repentino distanciamiento y pues resulta que ya tenía novia, que había conocido a una chica con la que decidió comenzar una relación y pues como era de suponerse yo…pues bye, gracias por participar, boleto no ganador.
Con el paso del tiempo fue siendo menos el mal sabor de boca que me quedó, con el hecho de estar escuche y escuche canciones que me hacían llorar y llorar y fue entonces que me dí cuenta de cómo este apareamiento de estímulos había surtido efecto en mis costumbres y por lo tanto en mis emociones.
Ya ha pasado el tiempo y veo que he recordado el hecho de que no está conmigo, que quizá no lo estuvo y ya no lloro…no más.
Supongo que he dejado esa costumbre que me hacía tanto mal.

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